A comienzos del siglo XX, la agricultura suministraba alimentos para una población mundial del orden de los 1.200 millones de personas mientras que hoy lo hace para cerca de 6.000 millones. Dada la tasa de crecimiento en el mundo (hoy de 60 millones/año), para el 2.020 se espera una población cercana a los 8.000 millones. Algunas proyecciones indican que deberá incrementarse la producción mundial de maíz, soja y trigo en alrededor de 700 millones de toneladas para el citado año 2.020. Paradojalmente, la renombrada globalización, implica también la especialización. En efecto, cada vez es más fuerte la corriente de compradores demandantes de productos con especificaciones particulares y Argentina no puede permanecer ajena a ello. Deberemos prepararnos para producir lo que cada "nicho" mundial de mercado esté dispuesto a pagar. Seguramente ya no habrá un solo maíz, una sola soja, un solo trigo: ¿Cómo deberá manejarse cada producción?, ¿Qué controles se exigirán para cada una?, ¿Qué características particulares se solicitarán para cada producto?, ¿Cuales serán los niveles de calidad requeridos?. La velocidad de los cambios hace necesario estar atentos a las consecuencias que los mismos pueden originar en el manejo poscosecha de la producción, incluyendo la logística de recepción, el acopio, el transporte, los tratamientos de cada producto, el servicio que se le ofrece al cliente, etc. El propósito de este documento es alentar la exploración de los efectos que las nuevas tecnologías tienen o pueden tener sobre la producción de los granos que llegan a las plantas donde deben ser procesados para continuar su tránsito por la cadena agroalimentaria hasta su destino final. El texto, no pretende presentarse desde un lugar de única verdad, sino que se deja abierta al lector la posibilidad de interpretar y ensayar respuestas. Se aborda, en forma breve, la caracterización de las diferentes tecnologías y prácticas agronómicas vigentes hoy en Argentina, tales como la siembra directa, la fertilización, el uso de herbicidas, el cultivo de organismos genéticamente modificados, la agricultura de precisión, la mecanización y la informática. En cada caso, se explora el probable impacto de las tecnologías citadas con relación a la dinámica del funcionamiento de las plantas de acopio. La tecnología en el sector agrícola En 1983, el Dr. Adolfo Coscia, economista del INTA, en su libro sobre la segunda revolución agrícola de la región pampeana, expresaba que "... la tecnología moderna revolucionó a la agricultura tanto como a otras ramas de la economía. Pero la revolucionó de una manera distinta, menos visible para el que la contempla desde afuera..." y, "... como consecuencia, muchas veces los cambios pasaron inadvertidos...". Las innovaciones tecnológicas pueden ser analizadas desde diversas ópticas, ya sea en función de sus efectos asociados al incremento de los rendimientos, a la conservación de los suelos, al cuidado del medio ambiente, a la reducción de los costos, etc.
Considerando su naturaleza, las tecnologías que impactan sobre la producción agrícola pueden ser:
Biológicas: hoy centradas en los organismos genéticamente modificados, pero continúan los desarrollos fitotécnicos tradicionales para mejorar y obtener nuevos cultivares, híbridos, etc.Agroquímicas: centradas en los fertilizantes, herbicidas, insecticidas y fungicidas. Mecánicas: enfocadas hacia la eficiencia de los equipos, la mayor versatilidad de uso y capacidad de trabajo, la incorporación de la electrónica, la informática y la seguridad para el operador. La irrigación, hasta hoy, es una práctica limitada. De manejo: mediante el uso de las tecnologías citadas, se perfeccionan las estrategias para el manejo de los cultivos destacándose actualmente los esfuerzos en el incremento de la productividad asociada a la conservación y la sostenibilidad, cuya expresión máxima es la siembra directa, la fertilización balanceada y la agricultura de precisión mediante el uso de información satelital, de sensores remotos y aplicación de los sistemas de información geográfica (GIS). Individualmente o combinadas, estas innovaciones impactan sobre diversos aspectos del sistema productivo ya sea en la ocupación de mano de obra, en el tiempo libre disponible, en la estructura agraria y en las superficies destinadas a cada actividad. También impactan sobre la oportunidad, calidad y cantidad de los granos producidos.
Los cambios tecnológicos
Los avances tecnológicos más notables de los últimos años que están hoy vigentes en Argentina con diferente grado de adopción son: a- la nueva generación de agroquímicos que incluyen a los fertilizantes y los plaguicidas, b- la siembra directa, c- la biotecnología y d- la agricultura de precisión. Complementariamente, acompañando este proceso de cambio y permitiendo su instrumentación, deben adicionarse e- la mecanización (incluyendo el almacenamiento provisorio en el campo de los granos) y, f- la informática.
Los agroquímicos
Con relación a los fertilizantes, su utilización explica en gran medida los incrementos de los rendimientos, en particular para los cultivos de maíz y trigo. En el año 1.991 se utilizaban en argentina alrededor de 300.000 toneladas de fertilizantes cifra que en 10 años se incrementó aproximadamente a 1,5 millones de toneladas, fluctuando en función de la relación precio insumo / producto. Está claro que para las gramíneas, la fertilización es una práctica habitual y más del 70% de los agricultores fertilizan su cultivo de maíz, predominando las aplicaciones de nitrógeno y en menor medida de fósforo. En las oleaginosas, al menos hasta el presente, la situación ha sido diferente. Se fertiliza muy poca superficie de girasol y soja, aunque para esta última especie, comienza a crecer la fertilización para los cultivos de primera ocupación en particular con fósforo y azufre mientras que la soja de segunda ocupación recibe los beneficios de la residualidad de la fertilización del trigo.
Más reciente, es la oferta de fertilizantes compuestos o mezclados, con proporciones variables de nutrientes específicos para cada caso puntual. Adicionalmente, es posible aplicarlos en diferentes momentos del cultivo, incluyendo la simultaneidad con la siembra, modalidad que permite poner nutrientes a disposición de la planta desde sus inicios. Los fertilizantes sólidos, líquidos o gaseosos, la aplicación de "arrancadores" (junto o cercanos a la semilla), "de base" (al costado y/o a mayor profundidad de la línea de siembra), la "inyección" en el suelo o "chorreado", son solo algunos ejemplos de las alternativas que están hoy disponibles.
La siembra directa
Las regiones agrícolas argentinas, fueron generalmente caracterizadas como altamente productivas, aunque desde hace mucho tiempo, comenzaron los interrogantes sobre la sustentabilidad del sistema de producción, en particular sobre su habilidad para conservar la productividad de los suelos. Por otra parte, el recurso agua es una limitante para poder lograr la máxima expresión del potencial de rendimiento de los cultivos. La siembra directa, práctica que consiste en hacer "agricultura sin arar", manteniendo los residuos de la cosecha anterior en la superficie, sin perturbarla con labranzas, da respuesta a las dos necesidades básicas de proteger el suelo y hacer un mejor manejo del agua.
La siembra directa produce cambios en el ambiente donde se desarrolla el cultivo, influyendo sobre las propiedades físicas, químicas y biológicas del suelo. También tienen lugar cambios en la dinámica de las enfermedades y las malezas.
La biotecnología
Especie
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Modificación genética
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Algodón
| Tolerancia a herbicida 2,4 D; a Fosfinotricina; a Glifosato. Resistencia a Sclerotinia; a Lepidópteros. Aumento del potencial de rendimiento. |
Arroz
| Tolerancia a Fosfinotricina; a Glifosato. |
Maíz
| Tolerante a Isoxazole; a Fosfinotricina; a Glifosato. Resistencia a Alternaria; a Botritis; a Coleópteros; a Lepidópteros. Obtención de fertilidad alterada; de macho estéril. Alteración del metabolismo de carbohidratos; del almidón. Tolerancia a sequía. |
Maní
| Resistencia a Sclerotinia. |
Soja
| Tolerancia a Isoxazole; a Bromoximil. Resistencia a Sclerotinia; a Lepidópteros. Alteración de la composición del aceite. |
Trigo
| Tolerante a Glifosato. Resistencia a Fusarium. Aumento del potencial de rendimiento. |
Las modificaciones señaladas corresponden a ensayos experimentales notificados al USDA, EE.UU., por Universidades y Empresas privadas. También se informan trabajos similares en otras especies como tabaco; colza; remolacha; papa y alfalfa.
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| Los términos "resistencia" o "tolerancia" deben tomarse aquí indistintamente, ya que las diferentes compañías investigadoras Informan esta condición de manera variable para un mismo evento. | |
| Fuente: presentación del Dr. J. Cavanah en el Congreso mundial de semillas, Roma 2000. Agromercado Nº 188; Junio 2000. | |
Las ventajas de la biotecnología se ven reflejadas en la calidad del propio grano, de la menor presencia de semillas extrañas, de cambios en la oportunidad de cosecha y de los niveles de rendimientos, lo que supone una adecuación de la logística de recepción, manejo, almacenamiento y embarque del producto de cada especie y, aún para cada una de ellas, diferentes tratamientos.
La maquinaria agrícola
En esta área, los cambios de los últimos tiempos se han producido como respuesta instrumental a los requerimientos de las tecnologías mencionadas anteriormente. Las máquinas sembradoras, fertilizadoras y pulverizadoras han sido adaptadas a las exigencias y modalidades de aplicación de los insumos en correspondencia con las nuevas estrategias de manejo de los cultivos. El aumento en el ancho de labor de los equipos ha incrementado significativamente la capacidad de trabajo, lo que se traduce en cambios de la "oportunidad" para realizar las tareas agrícolas. Un mismo productor no solo puede aumentar la superficie que trabaja, sino que también puede concentrar, en períodos más cortos, la recolección de su cosecha.
En las máquinas cosechadoras, los cambios incluyen el aumento de la capacidad de trabajo (mayor ancho y velocidad), el uso de rodados para alta flotación o con doble tracción que a su vez significa menor tiempo de espera para ingresar a un lote y avances en los sistemas de procesamiento del material, con menores pérdidas de granos en los rastrojos. La incorporación de mecanismos para efectuar en el mismo momento de la cosecha y en forma rápida las regulaciones de los órganos que procesan el material, permiten adecuar el trabajo a las condiciones propias del cultivo. Una regulación eficaz se traducirá en menor cantidad de granos deteriorados, punto de ingreso de microorganismos y/o insectos que exigirían mayores cuidados en la planta de acopio. También la suciedad (partículas de granos rotos, tierra, granza, etc.) ocupa los espacios intergranarios, dificultando luego el libre pasaje del aire durante su procesamiento.
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